Wednesday, March 07, 2007

CATODIA IN BLUE INTRO III

CATODIA IN BLUE. INTRO III
"EN DONDE, ITALIANOS Y MUSICALES, EXPLOTAMOS
EN LUZ BAJO UN CIELO NOCTURNO DE ESTÍO,
Y DE LOS DÍAS DE PASIÓN QUE PRECEDIERON
LO INEVITABLE."



En un sillón de sala VIP,
la Dolce Vita:
bendita esquina, a la Fontana adyacente,
en donde tuve frente a mí cada semana
el baño de una sirenita diferente
que se llamaba “Mama Chicho” en vez de Anita.

Tampoco era yo Marcelo,
he de decir,
aunque me pareciese tanto
en la penumbra del oscuro soportal
en el que tantas madrugadas pasé en blanco
cebando a gatas en celo
con un cartón de dulce leche paternal.

Multiplicando
Circos y panes,
Rasgando el cielo de tu imperio con su ruido
trompas ligadas en agudo y triunfal coro.
Y repartidos entre el desvelo habitual
rosas, cristal,
y champanes
cayendo en lluvia de oro.
Y YO, CÉSAR,
sumergido
en el “zapeo”:
ba-canal a ba-canal ,
rasgando velos desvestido de decoro
y conquistando como un animal,
a pelo,
sin un libelo que me dijera al oído:

“Recuerda que eres mortal.”

Jueves sin fin.
Una tras otra.
De oca a oca.
De catedral en catedral. De flor en flor.
Las cinco puntas del pentágono
apretadas
rogando al eco de tus bóvedas remotas
un baile más bajo el chubasco de sudor.
No hay mártir en el santoral que imaginara
ningún martirio mejor:
Morir de sed lamiendo vírgenes de sal.
La llamarada de un auto de pasión loca
y entre yo y la gloria
nada
sino,
tal vez,
el no poder adivinar
de qué lugar salía tan extraño olor.

Ella tenía
sonrisa fría de pelícano,
y su voz
tan modulada y natural,
la delataba
como antigua “Chica-Hermida”.
Subí a su coche deportivo,
y estirada
sobre la mesa de diseño de su loft
me preparó una cita a ciegas con la vida.
Pudo conmigo.
De los últimos late-shows
a los primeros telediarios pidió guerra.
Y cuando ya no le serví,
me dedicó
sin emoción,
el gesto cruel de despedida
de una mano que salía de la tierra.
(CONTINUARÁ)
Todos los poemas de "Mundo Cabalgata" son Copyright Leinad Zivro, tal y como consta el el registro de la propiedad intelectual. Además, por si no sirviesen las leyes humanas contra los despropósitos y la cara de cemento de algunos, están protegidos con varios encantamientos de mala suerte, dolor de estómago e impotencia sexual. Arriésguese el valiente que quiera. Yo ya lo he dejado dicho.

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

¿Mama Chicho?¡qué cabrón!

3:28 AM  
Anonymous Anonymous said...

mama chicho,las catedrales,las trompas unidas haciendo gorgoritos,la cruel despedida...¿esta no seré yo verdad?porque si es así te juro que no tenía ni idea de que había "podido contigo".

2:21 PM  

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