Thursday, November 30, 2006

CRÍTICAS ACRÍTICAS: “ABRÁZAME”, de Neil Gaiman Y Dave McKean.


aciemos la mente. Seamos amorfos. Seamos como el agua. Hagamos agua nuestro pensamiento. Meditemos sobre algo inabarcable. Sobre algo eterno. Meditemos sobre la duración de un abrazo de despedida. Pero no cualquier abrazo de despedida. No un rápido apretón de compromiso que deje pasar el aire. No los “hasta luego” corporeizados que repartimos cada día. Meditemos sobre la duración del verdadero abrazo de despedida. De aquel que sabemos que al romperse ha de llevarse con él, como mínimo, tres cuartas partes de lo que somos. Y que ha de llevárselas para siempre. Lo más probable es que a estas alturas hayamos dado ya uno o dos de esos. Recordémoslos ahora. Traigamos de vuelta la sensación y levantemos a nuestro alrededor un escenario que la apoye. Una estación. Un aeropuerto. Fuencarral con Gran Vía a las once cero cero y la puerta trasera del taxi abierta. El sendero matutino y sembrado de escarcha que conduce a un paredón de fusilamiento. Cuando tengamos el decorado será el momento de imaginar ante nosotros a la persona que se va. Y de abrazarla por última vez. Meditemos sobre la duración de ese abrazo. ¿Cuánto puede llegar a durar un abrazo de despedida?. Por lógica sabemos que ha de tener un final. Ese final toma su lugar en el futuro desde que el lazo queda establecido. Más tarde o más temprano acontecerá. Y sin embargo, mientras estamos sumergidos en su continuo, la posibilidad de diluir ( o incluso destruir ) la inevitabilidad de la separación estará siempre en nuestra mano. Porque existe un axioma innegable: El abrazo está siendo. Y el hecho de que sea lleva implícito el concepto de que podemos estirar su duración durante al menos una décima de segundo más. Porque una décima no es nada. Porque a nadie le importa una décima. Para el Universo, para el Gran Teatro, para el Futuro que nos espera no hay diferencia entre soltarnos ahora o hacerlo dentro de una décima. Tomémonosla, pues. Una. Estaremos aún en el abrazo, y podremos repetir la operación. Otra. Y otra, y otra y otra. Varias seguidas hasta que conformen algunos segundos. Y otras más. Quizás al tren le dé por pitar entonces. O la megafonía escupirá el último aviso para los pasajeros rezagados del vuelo 666. El conductor del taxi mirará por encima de su hombro y se cagará en la juventud por enésima vez en la jornada. Los verdugos habrán terminado sus cigarrillos y soltarán una tos. Da igual. Ninguno de estos hechos ha restado valor a las afirmaciones anteriores. El abrazo existe aún. El abrazo puede ser estirado, por tanto, una décima más. Hagámoslo. Repitámoslo. Décima tras décima. Ahora el tren habrá soltado un bufido y temblará de arriba a abajo. La cola ante el detector de metales llegará a su fin. El taxista se estirará en su asiento e intentará alcanzar el cierre. Botas militares sonarán a nuestras espaldas. No hay problema. Nuestro nexo todavía está ahí. Todavía puede ser estirado como lo estamos haciendo. Puede que en algún punto concreto el tirón de la matemática aplicada se haga duro de soportar. Puede que el mundo pase a gritarnos al oído que lo dejemos. Una mano firme nos cogerá del hombro e intentará arrastrarnos hacia atrás. Pero podemos. Todavía podemos. Habrá un empujón. Un golpe en nuestra sien. El insulto de un taxímetro. Podemos. Seguimos pudiendo. El tren se mueve ya. La puerta de cristal se cierra. Tenemos el cañón helado de una Luger acariciándonos el lóbulo de la oreja derecha. Pero podemos. Podemos resistir. No hay dolor, no hay fuerza que no se pueda resistir al menos una décima de segundo más. Logrémoslo. Resistamos décima a décima. Hagámonos fuertes en nuestro cuartel de Matemática pura y alcémonos victoriosos. Dejemos en evidencia la fragilidad de los límites. Seamos agua. Seamos dúctiles. Dejemos que la convención llamada tiempo fluya a través de nosotros. Y quedémonos allí. Dejemos que el abrazo sea, y continuemos en él por toda la eternidad hasta que de repen

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"Hold Me", de Neil Gaiman y Dave Mc Kean, fue publicado en el número #27 USA de la serie "Hellblazer". Su primera edición en nuestro país corrió a cargo de Ediciones Zinco allá por el año puf. No obstante, volverá a ser editado porPlaneta en su serie dedicada a John Constantine dentro de exactamente dos números. Osea, dentro de dos meses. O sea, antes del verano fijo.

2 Comments:

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2:45 PM  

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